«La covid-19 ha hecho posible que llegue la era de la globalización del bulo. Aunque siempre han existido las mentiras y la desinformación, hasta ahora nunca había captado el interés de prácticamente el cien por cien de la población como en esta pandemia, un hecho favorecido por la hiperconectividad en la que vive la ciudadanía durante su confinamiento.[…]

Selva Orejón, experta en investigación digital y directora de OnBranding, dice que existen auténticas fábricas de bulos, de las que ha localizado por los menos tres, ubicadas en San Petersburgo, Chile y Argentina. Nos cuenta que una campaña de bulos que dure una semana puede costar unos 600 euros, y contrarrestarla casi 3.500 euros, dependiendo de a cuánta gente haya llegado la información.»

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